Por aquel entonces los médicos no tenían costumbre de quitarse la levita por deferencia a sus pacientes femeninas, debido a que el protocolo marcaba que no era correcto mostrarse en mangas de camisa frente a las damas. Pero este inconveniente les provocaba no poder desarrollar bien su trabajo y las mangas cerradas hasta las muñecas les eran molestas para poder realizar la exploración cómoda y eficazmente, debido a que por su estrechez no podían remangárselas.
Este fue el motivo por el que comenzaron a añadirle unas aberturas que permitían abrirse y cerrarse gracias a unos botones, una solución que ayudó a subsanar el problema. De este modo podían llevar las bocamangas cerradas y en caso de tener que subírselas tan solo tenían que desabotonar y tirar hacia arriba.
Hasta aquí la versión más conocida, defendida y extendida del origen y porqué, pero para Alan Flusser, diseñador y autor de varios libros relacionados con la moda, el motivo y razón fue otro.
Flusser apunta al rey de Prusia, Federico II el Grande, como el impulsor e instaurador de esa costumbre… ¿el motivo? con ello el monarca buscaba que los soldados no utilizasen sus chaquetas como pañuelo y gracias a la colocación de unos botones en las mangas de sus casacas hacía que resultase molesto limpiarse los mocos con éstas. Un argumento descabellado, pero que el diseñador norteamericano defiende a capa y espada.
Vía blogs.20minutos.es
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