Como las historias del conde Vlad o el mismísimo conde Patula, vivir toda una eternidad y desafiar la muerte sería el sueño de muchos o quizá una pesadilla sin fin, el valor sublime de la vida combinado con el sabor amargo de la interminable existencia.
Si viviera para siempre me ahorraría lo del funeral, ya sabes, el cajón que parece como si lo enchaparan en oro porque vale un ojo de la cara, la misa, los curas se hacen su agosto con la muerte de los demás, el sitio de velación y la ropa que me van a poner ese día, porque no me van a ver con cualquier trapo puesto, ah y sobre todo las lágrimas de los demás
Comeré lo que quiera, estudiaré mil carreras, empezaré por derecho, uno nunca sabe que de aquí a 500 años me gane algún problema, me presentaré mil veces a la U pública, imposible que sea tan bruto de no pasar.
Al ver pasar mil generaciones estaré observando el correr de sus cortas y vidas, pero me sentiré extrañado de la presencia de seres queridos, mi mente no tendrá espacio suficiente para tantos recuerdos, los minutos se convertirán en horas y los años en siglos
Vagaré de pueblo en pueblo como un gitano, hallando amores pasajeros, no puedo seguir contigo pues no podremos envejecer juntos y te veré desvanecer en el otoño de tus sueños.
En la eternidad, absuelto de una muerte absurda cruzaré mil caminos y robaré mil estrellas, llegaré al fin del mundo y me perderé en la aurora del anochecer.
Por Geovanny Orjuela
Por Geovanny Orjuela
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