Fuente: lasblogenpunto.blogspot.com

Por todos es sabido que la mayoría de los hombres nacemos sin el gen encargado de 'activar el modo shopping'. Un defecto genético que suele generar multitud de conflictos de pareja, cuando llega el inevitable momento de 'salir de compras'.


Paseos interminables mirando escaparates, travesías infinitas entre los lineales, asunción del complejo de espantapájaros cuando esperamos como pasmarotes frente a los probadores -con el consiguiente efecto perchero, que nos obliga a sujetar cientos de prendas multicolores-, ausencia de opinión versada sobre aspectos de decoración de interiores... En definitiva, un sinfín de efectos colaterales que no sólo no ayudan a minimizar nuestra tara genética, sino que la acrecentan de manera exponencial.

A los hombres no nos suele gustar ir de compras, está claro. Pero, eso no significa que estemos exentos de arrastrarnos siguiendo la estela consumista de nuestras compañeras, tratando de capear el temporal de la manera más digna posible... Y no es tarea fácil, os lo aseguro.


Ikea ha sabido ver la realidad incontestable de los hombres y se ha puesto manos a la obra, en un intento de 'minimizar' los efectos en la pareja y aumentar, al mismo tiempo, su capacidad de venta.

¿Cómo?... Pues de manera muy sencilla: creando la 'primera guardería para maridos' en una de sus tiendas.

Playstation, pin ball, cómodos sofás... componen el repertorio de herramientas que permiten dar forma a un espacio 'específicamente creado para hombres'.

Una segmentación inteligente en forma de experiencia que, además, evitará tener que sufrir las consecuencias de tener la tienda abarrotada de hombres malhumorados que arrastran sus cansinos pies detrás de sus mujeres.


Y es que, en el fondo, los hombres somos como niños.

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